Juan José López Burniol, diciembre de 2016

CATALUNYA-ESPAÑA: PARAR, TEMPLAR Y PACTAR

El proceso de independencia de Catalunya es el itinerario para un fracaso. Porque, pese a su blasón parlamentario, no ha sido acuñado como un verdadero proceso constituyente, sino como de desconexión, en un solo giro eufemístico que torpemente disimula su dimensión auténtica de ruptura de la legalidad constitucional, que es legalidad catalana, bajo la impostada legitimidad de otra legalidad que no es tal. Porque, pese a ese refrendo parlamentario, se oculta igualmente que el proceso de independencia de Catalunya comenzó a las puertas del Parlament, con la escisión de la sociedad catalana en dos cuerpos irreconciliables, razón por la que cualquier mayoría política nunca será representativa de Catalunya considerada de consuno o, al menos, en una medida bastante. Porque, desde entonces, el Govern, impulsor único y real de ese proceso, desprecia su originaria vocación de servicio a todos los ciudadanos, a los que primero distingue entre catalanes verdaderos y mendaces para luego enfrentarlos. Mientras tanto el Estado, afanado en explicar las consecuencias terribles asociadas a ese proceso de ruptura o de enunciar vagamente posibles remedios administrativos de reforma, ha declinado la oportunidad de proporcionar a los catalanes elementos de juicio necesarios para que estos, sola y espontáneamente y como única solución posible ante la naturaleza de su conflicto, puedan reconocer en el sistema de 1978, acaso actualizado, un relato único sobre sus raíces y destino.

Juan José López Burniol es Notario desde 1971, circunstancia profesional que, según reconoce, le ha permitido conceder y concederse tiempo para la contemplación de la realidad social y política que le rodea, la literatura, la reflexión, el debate y, con reconocimiento notable, la actividad periodística. Entre otros hitos igualmente relevantes, ha sido Decano del Colegio de Notarios de Cataluña y Vicepresidente del Consejo General del Notariado, Magistrado del Tribunal Superior de Andorra y de su Tribunal Constitucional, miembro de la Comisión Jurídica Asesora de la Generalitat y vocal de La Caixa. Ha desarrollado también una intensa labor docente en el ámbito universitario. Por fin, desde el año 2007 preside la Fundació Noguera, entidad que trabaja para difundir la valía del patrimonio histórico documental y notarial catalán.

Parar, templar y pactar. La beligerancia creciente del proceso, las cada vez más intensas muestras de desobediencia y enfrentamiento, el desencanto social y la lesión acostumbrada de los derechos de las minorías imponen como necesario, a modo de recurso último y mientras todavía se trate de un remedio posible, la paralización de ese proceso de ruptura y de toda actividad de hostigamiento frente al distinto. Después, resultará oportuno imponer en las relaciones, las sociales y las políticas, un clima de moderación y pausa, presupuesto para un análisis prudente y objetivo sobre la realidad y necesidades de Catalunya y del Estado. Y, entonces, el pacto.

One response to “Juan José López Burniol, diciembre de 2016

  1. JAVIER B.

    Una magnífica exposición del tema por parte de J.J. López Burniol culminada con brillantes intervenciones, para tratar uno de los problemas mas complejos que se plantean a nivel político en el presente siglo. El diseño de la organización territorial del Estado español siempre ha sido un tema que ha requerido la máxima atención de los políticos, juristas, economistas, historiadores , así como de cualquier persona minimamente interesada en reflexionar sobre futuro de España, partiendo del presente y teniendo en cuenta su pasado.
    Decía Ortega en el año 1932 con ocasión del debate sobre el Estatuto de Autonomía de Cataluña que “el problema catalán no se puede resolver, sólo se puede conllevar, y al decir esto, conste que significo con ello, no sólo que los demás españoles tenemos que conllevarnos con los catalanes, sino que los catalanes también tienen que conllevarse con los españoles”.
    Han transcurrido mas de 80 años y aquellas palabras siguen siendo perfectamente válidas para un escenario en el que se apela al diálogo desde la confrontación, se invoca la democracia representativa sin tener en cuenta la norma fundamental que la legitima, y se reclama justicia en nombre del pueblo sin querer reconocer a quienes tienen constitucionalmente atribuida la facultad de administrarla.

    JAVIER B.
    Magistrado

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